Aproximadamente siete de cada 10 jóvenes han sido intimidados en redes sociales, dice la UNAM

06 de julio del 2025

Aproximadamente 70 por ciento de los jóvenes que oscilan entre los 15 a 24 años que tiene acceso a Internet han sido víctimas de ciberacoso o intimidados de alguna manera por redes sociales declaró Héctor Benítez Pérez, director general de Cómputo y de Tecnologías de Información y Comunicación (DGTIC) de la UNAM.

Durante una conferencia en el Cuarto foro universitario contra la violencia digital de la UNAM, se mencionó que las mujeres son las que más sufren esta clase de hostigamiento digital y que el 38 por ciento de las usuarias han enfrentado acoso persistente, amenazas físicas o sexuales por redes sociales o medios electrónicos.

En el informe de La Defensoría Adjunta de Derechos Universitarios 2021-2022, la UNAM registró que el 7.78 por ciento de denuncias fueron por sufrir hostigamiento fuera de las instalaciones académicas y por medios digitales, el 4.11 por ciento dentro de las instalaciones de la UNAM y en línea y el 12.58 por ciento dentro y fuera los recintos universitarios y además en medios electrónicos, siendo en su mayoría denuncias realizadas por estudiantes mujeres. 

La directora Karla Amozurrutia de la Gestión Comunitaria y Erradicación de las Violencias de la Coordinación para la Igualdad de Género de la misma casa de estudios, comentó que hay varios factores que dificultan la resolución de este tipo de violencias, expresó que actualmente es importante considerar el mundo digital parte de la vida de las personas y no como algo abstracto que no puede perjudicar y afectar a las y los estudiantes “que quede claro que la vida, el cuerpo digital es real y se tiene que respetar”  expresó Karla Amozurrutia.

El uso de las herramientas tecnológicas que proporciona internet han creado nuevos métodos de hostigamiento. “Se suma el fenómeno emergente del empleo de la inteligencia artificial para generar contenidos como los deepfakes; videos, fotos o grabaciones de audio que parecen reales, creados sin su consentimiento. Estas prácticas, además de violar la privacidad, perjudican la forma profunda de la dignidad de quienes las padecen” advirtió Héctor Benítez.

Este tipo de violencia tiene como consecuencias el provocar estrés, ansiedad e incluso puede llegar a causar depresión, mencionó Karla Amozurrutia. Si bien la UNAM considera esta actividad como un delito, apoyándose en la Ley Olimpia, consideran que todavía el poder identificar este tipo de violencia sin una denuncia es complicado y especulan que puede haber más casos de los que tienen registrados.

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